
Desde que nacemos hasta que por distintas razones caemos, se nos presentan en la vida distintos retos a superar, a superar o a ignorar, dependiendo de la perseverancia de cada uno. Estos retos comienzan siendo pequeños en cada pequeño niñito que llega a la escuela y necesita insertarse en un grupo complejo como puede ser una clase de Educación Infantil, pero a medida que ese niño crece se le van presentando nuevos retos como el de aprobar sus asignaturas, conseguir dinero para comprar 'chuches' o ser el mejor jugando un partido de fútbol.
La diferencia entre un niño y un adulto es que el niño no piensa, directamente se propone cumplir su cometido. Ahora yo me pregunto: ¿Es eso una equivocación?
Me explico. Constantemente, desde que era niño, me han educado siempre desde la razón: "piensa primero, actúa después". Eso está realmente bien, esa educación recibida sin duda me ha librado de más de un problema durante mi vida, pero en ocasiones es mejor ser instintivo, ¿por qué? muy sencillo, a veces los 'adultos' piensan en exceso y no actúan. Ahora lanzo otro interrogante: ¿es adulto el que piensa antes de actuar o el que sabe ser instintivo cuando así hay que serlo?
Volviendo a hablar de retos y tras esta pequeña reflexión, expongo con total convicción que hay que pensar, está claro, pero también hay que saber actuar, de nada vale pararse a pensar si al final vas a desembocar en razones suficientes para no actuar.
Porque la guerra no se gana desde el cuartel,
porque el amor es la valentía del ser osado,
porque la historia la escribimos día a día,
porque amigo, la vida se tiene que vivir,
y no hay vida sin arrepentimiento, sí,
y no se arrepiente el que no se arriesga,
y el que no se arriesga, ¿quién es?
el que no gana, el que no ama,
el que no arriesga... no es nada.
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