miércoles, 22 de febrero de 2012

Querido cuerpo de policía...


Quiero que sepan que aún no comprendo el porqué de su nefasta actuación con los estudiantes del I.E.S. Luis Vives de Valencia. Quiero que sepan que los estudiantes están en su derecho de manifestarse pública y pacíficamente. Quiero que sepan que esos estudiantes luchaban sin armas por la sociedad española.

Sí, eso es, sin armas. ¿Acaso un libro de historia puede descalabrarles la cabeza? ¿Puede una calculadora científica ser demasiada amenaza para su reducida mollera? ¿Puede un clásico literario ser demasiado complicado de entender para ustedes? ¿Es un libro de matemáticas un adversario para su escaso conocimiento? ¿En serio se toman la palabra 'sacapuntas' al pie de la letra? Ojalá esos alumnos hubieran usado regla, escuadra y cartabón para trazarles el camino de la cordura, porque señores, la porra no se usa para corregir lo que se hizo mal, para eso está la goma de borrar.

¿Alguna vez en el colegio les dijeron que hiciesen las cosas con lápiz para corregir en caso de error? Pues tomen ejemplo porque ahora la violencia es su bolígrafo y la palabra es su lápiz. Con esto sabido empiecen a actuar en consecuencia, tienen demasiado poder para usarlo contra unos pobres e indefensos estudiantes.

Una cosa más, no voy a entrar en si los estudiantes tenían razón en su protesta o no, lo que está claro es que las formas usadas por ustedes no fueron adecuadas y gracias a ello han levantado un revuelo a nivel nacional que aún no sabemos cuándo acabará. Aún así, gracias. Gracias a su violencia han conseguido abrir la mente de muchos estudiantes que ahora toman las calles de las ciudades españolas.

Reflexionen sobre ello.

Volarás, volarás, ¿volarás?


Hace ya muchos años de aquello, mi sueño de niño era aprender a volar, y nada tiene que ver aquí el pedófilo secuestrador de niños llamado Peter Pan; yo quería volar sin polvo de hadas antes de ver la película de Disney, y lo hacía en mi imaginación, deseando que alguna vez esos deslices intelectuales se hicieran realidad, ¡hasta soñé varias veces con ello!

Hoy, a mis ventiún años, con una carrera acabada y una vida por delante, sigo soñando con volar. Ya no tanto en el ámbito físico y perceptible de la palabra, sino en el ámbito emocional y sentimental, sentir que tengo el mundo a mis pies y alcanzo todas esas metas que son prioritarias en mi vida. Es el momento de mi vida en el que me planteo qué va a ser de mí en este mundo, en el que mi vida entera podría verse bonificada o petrificada tras un par de años. Es ahora cuando soy mi propio Peter Pan, tengo que enseñarme a volar a mí mismo ayudándome del polvo de hadas que cada una de esas personas rocía sobre mí emulando a Campanilla.

Hace unos meses escribí una entrada en este mismo blog titulada 'Y entonces lo vi....'. Ahora salí de aquel agujero y el objeto de deseo está más cerca, el camino hacia él comienza de nuevo desde fuera, pisando suelo firme y caminando por el sendero de los sueños.