
Hace ya muchos años de aquello, mi sueño de niño era aprender a volar, y nada tiene que ver aquí el pedófilo secuestrador de niños llamado Peter Pan; yo quería volar sin polvo de hadas antes de ver la película de Disney, y lo hacía en mi imaginación, deseando que alguna vez esos deslices intelectuales se hicieran realidad, ¡hasta soñé varias veces con ello!
Hoy, a mis ventiún años, con una carrera acabada y una vida por delante, sigo soñando con volar. Ya no tanto en el ámbito físico y perceptible de la palabra, sino en el ámbito emocional y sentimental, sentir que tengo el mundo a mis pies y alcanzo todas esas metas que son prioritarias en mi vida. Es el momento de mi vida en el que me planteo qué va a ser de mí en este mundo, en el que mi vida entera podría verse bonificada o petrificada tras un par de años. Es ahora cuando soy mi propio Peter Pan, tengo que enseñarme a volar a mí mismo ayudándome del polvo de hadas que cada una de esas personas rocía sobre mí emulando a Campanilla.
Hace unos meses escribí una entrada en este mismo blog titulada 'Y entonces lo vi....'. Ahora salí de aquel agujero y el objeto de deseo está más cerca, el camino hacia él comienza de nuevo desde fuera, pisando suelo firme y caminando por el sendero de los sueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario